[A Propósito De Auschwitz]

Los zapatos

Era un día de mayo y nueva la mañana,
Sin alivio de un árbol que la vida nos diera
Ni una paloma buena que prestara su vuelo.
Como naves ancladas en una tierra inhóspita,
Aquellos edificios carcelarios
Los estigmas mostraban en sus muros.

Galerías sin nombre oficiaban ahora.
Alguien acostumbrado orienta el recorrido,
Historia en las paredes, que agrede nuestros ojos,
Llela a sentir aullidos y voces suplicantes
De unos seres maltrechos, víctimas de ignominias.

Entre huesos y ropas, dos zapatos pequeños
De algún adolescente desnudo ante el suplicio.
Evocaba el hallazgo las manos inseguras
Y el torpe deshacer de los cordones
Antes de ver la muerte, su mirada de hielo.

No merece la pena saber, una vez más,
De castas miserables que mancharon un siglo,
Mientras, en refinada alevosía,
La maldad se incrustaba en el arte humillado,
Y Beethoven, partícipe en su gloria,
Se oía en las estancias
Para tapar vilezas que clamaban.

De Señales, de Dionisia García. Renacimiento. 2012.

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