[Opiniones Contundentes]


La belleza de lo feo o la fealdad de lo bello. No sé qué le va mejor a este poemario tuyo que, como el pollo en pepitoria o las lentejas, está más sabroso de un día para otro. Con cada lectura (y ya llevo seis) aparecen nuevas imágenes que en la previa quedaron escondidas tras alguna metáfora, un juego de palabras o esa oscuridad tan luminosa marca de la casa. La escena del cine porno entre Harpo y Karl es sencillamente sublime, acotaciones included ("La luna huele bien en el bolso de la taquillera"). Muy en la línea del final de la Guía Campsa. Me hago pis de gusto. Ya quisieran los poetastros consagrados a base de chequera conseguir esa fuerza lírica. Por cierto, ¿no has pensado en probar con el teatro? Y ese tribute a Umbral. Allí donde esté el maestro, seguro que sigue buscando sus uvas doradas.
La vergüenza es que tengas que irte a provincias para que valoren la poesía de primer nivel. Spain is different, dice con razón. Si hubieses nacido en París, ya tendrías una calle con tu nombre.
Lo dicho, gracias por estos versos benedictinos.
Jonk, jonk.
P.D.: Los Benedicte-Martín son los nuevos Hunter S.-Steadman.

En esta road novel disparatada nos encontramos un extraño e inverosímil escenario. El Cielo, nos lo presenta su autor, David Benedicte (1969), como una rocambolesca prolongación de este mundo. Un Paraíso poblado por unos personajes que parecen extraídos de una alucinación lisérgica, de un universo pop, de una travesura existencial que linda con lo esperpéntico. Hay quienes ya relacionan a Benedicte con autores como Mendoza. Yo iría más allá y diría que esta Guía tiene fuertes lazos con la poética del descalabro de autores beat como Burroughs y su fulminante Almuerzo desnudo. En este sentido apuntar el cuidado lenguaje que preside toda la novela y que tiende a lo poético sin dejar de lado la parte más narrativa. Una estructura aparentemente caótica (no se respetan las reglas gramaticales ni los signos de puntuación) pero que responde a un ordenamiento interno bien meditado, nos sumerge en un mundo desquiciado en el que unos personajes trasnochados del Más Allá van en busca de su Salvador.
Una novela para leer de un tirón, para reír, para reflexionar sobre el sentido último de nuestros actos y de la existencia misma. Un libro original que aborda desde un punto de vista ácido y personalísimo temas como  la muerte, la culpa, la religión o la moral. Porque en esta novela todos los parámetros son abolidos. En el Cielo hay drogas, terroristas, discotecas y se paga el alcohol en ecus. Hay prostitutas que ejercen de profesoras de clases preparto para embarazadas eternas. Un sinfín de disparates y símbolos que Benedicte dispersa con un humor negro e inteligente. Y  de forma precisa y extraña en un cóctel literario explosivo y que el que el lector, ávido de literatura fresca y atrevida,  disfrutará endiabladamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario