['Tastes best of all!']

Llega –y quién se resiste–
ofreciéndote un mundo,
y tú le abres la puerta.
Y empiezas a ser suyo.
Se va haciendo la dueña
de la casa. Te impone
sus locas exigencias,
sus duras condiciones.
Le entregas tus mejores
años, y te lo paga
con monedas que incluso
los mendigos rechazan.
Y, si embargo, sabes
que en el fondo tiene
algún valor tu vida,
en parte, se lo debes.

Poema de Javier Salvago extraído de Variaciones y reincidencias (1985).
[Galiza Caníbal]

EL CORREDOR DE FONDO PIERDE EL ALIENTO
Huyendo de una vida llena de renuncias
de su liturgia obesa y aceitosa,
mediocre en sus comunales fracasos,
lágrimas de hielo, indignación contenida
no ha llegado el tiempo de ejercer
su rebelión,
ni de llevar a cabo
su venganza definitiva
contra un mundo injusto, homicida, y cruel,
por la inutilidad de su propia vida
solitario, enfermo y fatigado,
la muerte se anticipó y llegó antes.
otoño, 95
EPITAFIO
Escupidme encima cuando paséis por delante del lugar donde yo repose, enviándome un húmedo mensaje de vida y de furia necesaria.
Poema y epitafio de existencialista Lois Pereiro (Monforte de Lemos, 1958; La Coruña, 1996).
La toporgrafía es del pánico Roland Topor (París, 1938-1997).
[¡Aaaaaaaaaamén!]

"Por muy actual y poderoso que sea en muchos países, el viejo fascismo ya no es el problema de nuestro tiempo. Se está instalando un neofascismo en comparación con el cual el antiguo quedará reducido a una forma folklórica (...) En lugar de ser una política y una economía de guerra, el neofascismo es una alianza mundial para la seguridad, para la administración de una paz no menos terrible, con una organización coordinada de todos los pequeños miedos, de todas las pequeñas angustias que hacen de nosotros unos microfascistas encargados de sofocar el menor gesto, la menor cosa o la menor palabra discordante en nuestras calles, en nuestros barrios y hasta en nuestros cines".
[Podéis ir en Paz]

Central Park
río vegetal en sí mismo anudado:
entre plomizos edificios transcurre sin moverse
y allá, donde la misma luz se vuelve duda
y la piedra quiere ser sombra, se disipa.
Don´t cross Central Park at night.
Cae el día, la noche se enciende,
Alechisky traza un rectángulo imantado,
trampa de líneas, corral de tinta:
adentro hay una bestia caída,
dos ojos y una rabia enroscada.
Don’t cross Central Park at night.
No hay puertas de entrada y salida,
encerrada en un anillo de luz
la bestia de yerba duerme con los ojos abiertos,
la luna desentierra navajas,
el agua de la sombra se ha vuelto un fuego verde.
Don’t cross Central Park at night.
El espejo es de piedra y la piedra ya es sombra,
hay dos ojos del color de la cólera,
un anillo de frío, un cinturón de sangre,
hay el viento que esparce los reflejos
de Alicia desmembrada en el estanque.
Don’t cross Central Park at night.
Abre los ojos: ya estás adentro de ti mismo,
en un barco de monosílabos navegas
por el estanque-espejo y desembarcas
en el muelle de Cobra: es un taxi amarillo
que te lleva al país de las llamas
a través del Central Park en la noche.
Octavio Paz (Ciudad de México, 31 de marzo de 1914 - Ciudad de México, 19 de abril de 1998) [Otro de los nuestros]

¿Por qué un pseudónimo?
Por tema legal, ya que el graffiti está prohibido. No quiero dar la cara. Pero también me gustaba la idea de crear paranoia, de que todo el mundo se preguntase quién es el Dr. Hofmann. No quiero que la gente identifique con nada al Dr. Hofmann.
[Bajada De Tipos]

Quizá
porque nadie
les prestará
atención
en un principio
por mucho que
algunos niños
suspicaces
protesten
ante lo que
considerarán
una invasión
encubierta
de cuarentones
trajeados
por eso
cuando suceda
será demasiado
tarde
todos
los parques
infantiles
del país
rebosarán
de brokers
sin empleo
que acudirán
hasta ellos
a espaldas
de familiares
y amigos
para mantener
el engaño
sobre sus súbitos despidos
ocuparán
impolutos
circunspectos
desde las primeras
luces
de cada
alba
columpios
barras
plataformas
bancos y areneros
estos
dóciles
ejecutivos
cesados
en masa
empuñarán
alegres
sus iPods y BlackBerries
encendidos
al tiempo
que resbalarán
sus rollizos culos
en
riguroso
turno
por los toboganes
porque
habrán
aprendido
finalmente
a caer en picado
como
si
fuesen
bebés
deslizándose
por
su
primera
rampa.
Poema extraído del libro 'Biblia ilustrada para becarios'.






