[Latidos Contra La Violencia De Género]




MAMÁ NOEL 

SUSPIRO. El culo acomodo
en la taza y, al mear, hago
un ruido de mil demonios.

¿Una pausa? Sí. Las cosas
no mejoran con el grifo
abierto y los pantis a la
altura de los tobillos.

Nada como contemplarse
una misma a una misma.

Miro hacia mi ventisquero
luminoso. Dentro hace
frío. No tengo remedio
me digo
abocados están mis días
a tardes de intravenoso
y cruel arrepentimiento.

¡Santa, puñetero Santa,
nunca sabrás dónde está mi
clítoris ni qué hacer con él!




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