[Una De Las Nuestras]


No recuerdo ahora quién dijo que la fórmula de la felicidad se resuelve no madrugando, pero está claro que la foto de Sara Montiel (Campo de Criptana, 1928) ilustraría la ecuación en un diccionario ideal. «Lo siento, pero aún duerme. Tendrás que llamar más tarde», una frase a la que debe acostumbrarse quien quiera comunicar con ella. «Es que anoche salió con Marujita [Díaz] y estuvieron de juerga hasta las ocho», me comenta su mánager. «Éstas dos, en una noche de copas, pueden tumbar a cualquiera». A las 19:30 horas estamos frente a su hogar, en el séptimo piso de uno de los edificios más céntricos del madrileño barrio de Salamanca. Está bien esto. Pero que muy bien. Hay poderío. (Nota: las divas deberían vivir por decreto ley en las alturas -¿a partir del sexto?-). Que tome nota el ministerio. El fotógrafo me comenta en el ascensor que estamos sin medias para cubrir el objetivo. Es preocupante. Creo que fue la propia actriz quien, tras idear el 'método panty', revolucionó el mundo de la imagen. Pero la nueva Sara no usa trucos para las arrugas. Confiesa sumar 75 años y se muestra al natural, como las almejas, incluso para hablar de sexo. Primero, las fotos. Ordena y manda una Sara durmiente que, para su edad, se conserva tan lúcida como una veinteañera. Va a ser cierto lo de la fórmula.
E.S. Ahí va un cotilleo: dice Raúl del Pozo que, a los 75 años, las mujeres de Campo de Criptana son como doña Rogelia.
S.M. ¡Vaya! ¡Empezamos bien! Y, seguramente, él es un don Rogelio para ellas.
E.S. ¿Y usted qué le diría?
S.M. Que está muy feíto. Que ha envejecido muy mal.
E.S. Por cierto, ¿ha respondido ya a la proposición de matrimonio que le ha hecho Giancarlo Viola?
S.M. ¡Ay, qué hombre! ¡Qué pesadilla! ¡Ese Giancarlo siempre está con el matrimonio a cuestas! Yo le digo que ya somos muy mayores para estar casados, que es mejor ser 'amigos', pero no me hace caso.
E.S. ¿Qué le va a decir?
S.M. Está claro. Que no.
E.S. ¿No lo va a consultar antes con sus hijos?
S.M. Claro que no.
E.S. Por cierto, ¿han leído ellos Sara y el sexo?
S.M. No, aún no.
E.S. ¿Sigue manteniendo que Thais y Zeus la han hecho desgraciada como mujer?
S.M. Si y no. Fue una interpretación de 'Hola' que se comprendió mal. Me he separado por mis hijos y porque apenas he hecho vida en común con Tony.
E.S. ¿Un final de forma pacífica?
S.M. Así es.
E.S. ¿Y le ha vuelto a ver tras la separación?
S.M. No. Ni me quedan ganas.
E.S. Han estado en boca de todos, ¿hubiera preferido que no fuera así?
S.M. Cuando levantan falsos testimonios, me hiere. Aún soy Sara Montiel. Si no, la MTV no me hubiese contratado para sus 'spots'. Que nadie lo olvide.
E.S. ¿Y realmente cree que Sara Montiel necesita hacer lo que está haciendo con la prensa 'rosa'?
S.M. Yo no hago nada con la prensa 'rosa'. Es la prensa rosa la que lo hace conmigo. Vienen aquí a las seis de la mañana y se van a las 12 de la noche. Bajo y les contesto porque sé que si no van con noticias frescas a sus 'amos', les acaban pegando.
E.S. Entiendo, pero las exclusivas las vende usted.
S.M. No, perdona, sólo he vendido la de mi boda. Y si me casara otra vez, volvería a venderla. Como todos.
E.S. ¿Sabe que hay mucha gente que desaprueba eso?
S.M. Porque ellos no pueden hacerlo, porque nadie les paga. Por eso se enfadan tanto conmigo (sonríe).
E.S. Por cierto, ¿arregló lo suyo con Carmen Sevilla?
S.M. Sí, está arreglado. No pasa nada. El otro día hicimos las paces por teléfono. Estas cosas ocurren.
E.S. Sara y el sexo, ¿lo uno no puede estar sin lo otro?
S.M. El sexo es necesario. Mira, los 40 me pillaron con 16 años y entonces comprobé que hablar de sexo era tabú. Todo era pecado. Había oscuridad en lo referente a ello. El sexo es instintivo, natural y algo que se tiene que hacer con frecuencia.
E.S. Lleva tiempo practicándolo. ¿Es usted una experta?
S.M. No, no, por favor. Faltaría más. Hablo de ello porque tengo una mentalidad abierta. Fui descubriéndolo desde muy joven. Piensa que en aquellos tiempos había chicas casadas y con hijos que no sabían lo que era un orgasmo, que no podían disfrutar con su propio cuerpo. En España sólo disfrutaban ellos. Los españoles lleváis unos 800 años de moros, de árabes, y eso se nota.
E.S. Tiene solución. Dé usted un máster de Sexología.
S.M. (Sonríe) No exageres. Me he dedicado a contar mis experiencias sexuales. ¿Vale? Eso es todo.
E.S. ¿Era necesario un libro sobre sexo, a su edad?
S.M. Sinceramente, no. Hablo de lo que no existía en aquellos tiempos. ¿Tú ves normal que las mujeres se bañaran con camisones largos o se metieran en la cama con el marido totalmente vestidas?
E.S. Pues no mucho, la verdad.
S.M. Mira, el tigre cuando quiere coger a un tigresa empieza con un cortejo. Se la tiene que ganar. Bien, pues en la España de los 40 los machos no llegaban ni a ese nivel. No necesitaban ganarse a la hembra.
E.S. No, si yo lo decía porque con la que está cayendo.
S.M. ¿Perdona? No te entiendo.
E.S. Pues eso, que entre Tonys y aceituneros tiene usted revolucionado el mundo del 'corazoneo' y ahora nos sale recordando sus hazañas sexuales.
S.M. No tiene qué ver. Soy una señora que, a los 75 años, puede enseñar lo que sabe a bastante gente. La juventud tiene que aprender a hacer el amor y a compenetrarse. Es importante. Muy importante.
E.S. ¿Tanto como el lema «provoca, que algo queda»?
S.M. No creo que sea una provocación hablar de sexo.
E.S. ¿Sara Montiel es una mujer sexual o sensual?
S.M. Ni una ni otra. Soy una mujer que cuando ama, ama. ¿Que luego sale mal? Pues te divorcias y a otra cosa. También he tenido amores fuera del matrimonio. No he sido una frígida, ni mucho menos.
E.S. Vayamos al grano. Tuvo su primera experiencia sexual a los 17, ¿que es lo que más recuerda?
S.M. Sí, con Miguel [Mihura]. Tengo un recuerdo maravilloso. Me trató con una gran delicadeza. Fue muy bonito. No tengo ningún trauma por aquella experiencia. Di con un hombre que me supo buscar las cosquillas. Una experiencia maravillosa.
E.S. Perdón por el chiste fácil pero. ¿no fue demasiado. teatral?
S.M. (Ríe) Para nada. Era de una total exquisitez. Yo era virgen y él supo cómo tratarme desde el principio.
E.S. Ya, virgen pero a los ocho años ya andaba toqueteándose con un tal Adolfito en Orihuela.
S.M. Es cierto, con él intuí siendo una niña lo que podía llegar a ser el sexo completo. Eso era muy normal porque empiezabas a toquetearte con amiguitos y amiguitas pero nunca llegabas a nada.
E.S. Pues descubrió con él el orgasmo clitoridiano.
S.M. Sí, lo descubrí a esa edad. Fue como un juego.
E.S. Un lince ese muchacho.
S.M. (Sonríe) Se nos estaba despertando el sexo y era lógico que experimentásemos. Es parte de la vida. Lo que pasa es que nadie te puede prohibir hacer el amor cuando el cuerpo te lo pide. Adolfito murió muy joven. Pobre. Era un muchacho excelente.
E.S. Volvamos a su primera vez. Cuenta que Mihura se sorprendió porque usted era virgen pero no tonta.
S.M. Exacto. Nos enamoramos y estuvimos a punto de casarnos. Me quería mucho.
E.S. Y con él descubrió el orgasmo que usted llama 'grande', el vaginal. ¿Cuál es la diferencia?
S.M. Todo. Es el verdadero orgasmo. Es lo que es.
E.S. Había gran distancia de edad entre los dos.
S.M. Sí, él tenía 42 años y yo 17. Por eso no quiso casarse conmigo. Me pasó lo mismo con Anthony Mann. Cuando nos casamos él tenía 56 y yo 26.
E.S. ¿Favorece el sexo la diferencia de edad?
S.M. Pues no lo sé. No sabría decirte.
E.S. De hecho, mantuvo relaciones sexuales con el poeta León Felipe cuando él tenía 63 años.
S.M. Así fue.
E.S. ¿Y cómo le fue?
S.M. Bastante bien. He tenido la suerte de dar con hombres mayores que yo y me han dejado huella.
E.S. Sin embargo, con su ex Tony Hernández la cosa cambió y la 'experimentada' era usted.
S.M. Pues no. Los 'experimentados' hemos sido los dos. Él tenía buena experiencia cuando le conocí.
E.S. Usted empezó a trabajar en años muy duros.
S.M. Durísimos.
E.S. ¿Recuerda cuántas veces la han llamado puta?
S.M. Cuando paseaba con pantalones ajustados, muchas. España estaba muy atrasada en todo. Pero yo era un caso especial. Me adelanté a muchas cosas.
E.S. ¿Está contenta con la España actual?
S.M. Bastante. Es diferente. Todo ha cambiado.
E.S. Mantuvo relaciones sexuales con Hemingway.
S.M. ¿Con Ernesto? Sí, en Cuba. Un par de veces. Era un hombre muy fuerte que, curiosamente, me llamaba la bella segoviana. Lo escribí en mis memorias.
E.S. Pero cosas así tendría que demostrarlas. No sé. Algo como lo que hizo Monica Lewinsky, ¿no?
S.M. Fue en el 52, así que fíjate cómo estaría la cosa.
E.S. Confiesa que ni se ha masturbado nunca ni ha practicado el sadomaso.
S.M. Nunca.
E.S. ¿Por qué?
S.M. Pues porque no me ha gustado.
E.S. ¿Hay límites en la cama?
S.M. Sí, pero no tendría que haber ninguno.
E.S. ¿Cuáles son los suyos?
S.M. Los dos que comentabas antes.
E.S. Dice que a Giancarlo le encantaba maquillarla como a una puta, ¿a usted eso le excitaba?
S.M. Sí, bueno. Eso tiene mucha gracia porque Giancarlo tiene una fantasía 'moruna', como digo yo.
E.S. ¿Supera el 'terremoto caribeño' de Tony?
S.M. No, es otra cosa.
E.S. ¿Cuál era la diferencia?
S.M. No sabría decirte. Es distinto.
E.S. ¿Pero de verdad después de los 70 apetece hacer algo en la cama que no sea dormir?
S.M. Mira, hice 'varietés' con 40 y he heredado este cuerpazo de mi madre. Es 100 por 100 natural. Yo no me he tocado nunca ni la cara ni el cuerpo.
E.S. Se me está yendo por las ramas.
S.M. La mujer mayor puede ser muy peligrosa con el hombre que le gusta. Pero que muy peligrosa.
E.S. ¿Más que la joven?
S.M. Sí, bastante más. Sabe más, disfruta más y puede hacer disfrutar al hombre mucho más.
E.S. Vaya. ¿Algo así como el gato con el ratón?
S.M. No, tampoco es eso. Conozco muchas mujeres mayores que yo que tienen una gran vida sexual.
E.S. La veteranía es un grado.
S.M. Eso, la veteranía y el saber estar, el saber hablar. Yo soy así, qué voy a hacer.
E.S. Volvamos al libro que me pierdo. Confiesa que a Anthony Mann y Pepe Tous les encantaba que usted no se quitase el liguero y las medias.
Sí, sí, claro que sí. Hay que entrar en el juego del sexo sin ningún tipo de censuras o timideces.
E.S. ¿Ha practicado alguna vez sexo con una mujer?
S.M. Nunca en mi vida.
E.S. ¿Por qué?
S.M. Pues por que no, no, no. No me ha atraído.
E.S. Pero se sabe icono gay.
S.M. Sí, todos los homosexuales del mundo me adoran.
E.S. ¿Y no se ha parado a pensar por qué?
S.M. No lo sé. Supongo que quieren ser como yo. Sé que muchos han hecho el amor con su pareja vestidos de Sara Montiel. Me lo han confesado.
E.S. A ver si va a dar nombre a una nueva perversión sexual: el 'saramontielismo' o algo así.
S.M. No, no. Te hablo en serio. Me decía Terenci [Moix] que yo era el prototipo del gay que quería ser mujer.
E.S. ¿Ha participado en una orgía?
S.M. No, nunca.
E.S. ¿Ni en sus años hippys con Pepe Tous?
S.M. No, no, no. Eso ha sido una canallada. Lo que han dicho de Pepe. Mis hijos le han puesto una querella a esa señora. No se puede decir eso. No se puede ultrajar ni levantar falsos testimonios.
E.S. Estoy de acuerdo. Pero confiesa que estuvo usted a punto de montar un trío con él y una negra.
S.M. Sí, con una negrita maravillosa.
E.S. Al final quedó en dúo, ¿no?
S.M. Claro, paso él con ella y yo me quedé fuera.
E.S. ¿Cómo fue?
S.M. Maravillosamente. Luego me arrepentí de no haber entrado. Me lo perdí. Me pillaría en un día raro.
E.S. Es curioso.
S.M. A Pepe le encantaban las morenitas. De hecho, llevaba en la cartera un permiso firmado por mí en el que le daba poder para acostarse con ellas. Pero nada de blancas. En ese caso le hubiese matado.
E.S. ¿Es el hombre que más ha querido?
S.M. Sí, sin duda. Ayer mismo hizo 11 años de su pérdida y no he podido olvidarle.

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