[La Sirenita Redux]


Me gustaría empezar con un recuerdo. Con el recuerdo de Ana. Anagrande. Ana Arranz. La madre de Ana, mi mujer. A quien recientemente perdíamos por culpa de esa enfermedad que nos engaña con su nomenclatura de horóscopo, con su falsa terminología de crustáceo playero, cuando en realidad no es más un cobarde y despiadado asesino que arrastra consigo todo, o casi todo, a su paso. Anagrande leyó 'Maremágnum 44'. Como también leyó, con antelación a la fecha de ser publicado, todo aquello cuanto he escrito. A ella le habría encantado estar hoy aquí. Aunque estoy seguro de que, en realidad, está aquí. Entre nosotros. Al menos yo, la siento muy cerca. Cada día se la quiere más. Recuerdo que, cuando acababa de leer el manuscrito, Anagrande me pasaba un papel en el que aparecían, puntuados, los títulos de los poemas que más le habían gustado. Éste era, o es, su poema favorito. Le puso un 10.




la Sirenita

bucea la Sirenita
feliz como una langosta
en compañía de un garboso bacalao
al pil-pil
y tres langostinos con gabardina

esta Sirenita es un poco gilipollas
ahora mueve los pechos al son de una muñeira
la Sirenita
y sonríe con su único diente
de oro

busca novio esta sirena
un príncipe enamorado y algo necio a ser posible

la Sirenita también fuma
larguísimos puros habanos
bajo el azul de las aguas
porque en los dibujos animados
sus protagonistas
pueden hacer
lo que les salga
de los huevos
que por algo son
protagonistas

pues eso
que fumando espera
la Sirenita
se deja acariciar
por el humo
de un cigarro

esta sirena es
un putón
desorejado
algo normal
allí abajo
en las profundidades
todo el día sin nada que hacer

la Sirenita
una mantenida
de los peces gordos
ésos que se comen al chico
pero ella aún no lo sabe
o le da igual
ella vive como una reina
sin preguntar

cuando está
de buen humor
hasta les permite
a los jurelillos
atacar
con su sobe audaz
tierno
y mojado.


Texto extraído de la presentación de 'Maremágnum 44' en Madrid.
La Versión Redux y complementaria, algo más tenebrosa,
de este feliz poema puede leerse aquí (pincha, por favor).

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