[Poética del 'hambre']







La realidad (la cruda realidad) se cuela por cada verso de este libro. Ya era hora de que los EREs y demás fueran fuente de inspiración.
Y tanto que sí. E imagino que la cosa, a partir de ahora, irá a más. La poesía, ya sea hecha a partir de un recorte de prensa o ante la contemplación de la rosa en ristre ante una divinidad que lleve siglos muerta, es uno de los últimos canales de expresión libre, global y verdadera que todavía nos quedan. El otro, y cada día que pasa estoy más seguro de que sólo nos quedan dos, es internet.

¿Estamos con libros como el suyo ante una nueva poesía social?
Sí. Aunque en este caso la denuncia de las condiciones políticas, tanto por cuestiones lógicas como de necesidad, pase a ser de condiciones económicas. Sin embargo, la reivindicación de la libertad sí que sigue siendo muy parecida. Hoy por hoy, el dictador hace las funciones de un jefe de personal y existe más censura previa frente a la máquina de café de una oficina que en las columnas de opinión de un diario de los años 50. De todas formas, ¿vale realmente para algo etiquetar la poesía?

Exageramos si pensamos que el trabajador, el ciudadano, vive en una suerte de campo de exterminio, una realidad kafkiana y opresiva, un nuevo Auschwitz?
No, ni mucho menos. Basta con entrar en una de las abarrotadas oficinas de empleo de este país para constatar que se trata de una parábola de lo más acertado. Es allí, en su interior, donde se percibe esa especie de holocausto cotidiano en el que seguramente acabemos todos por dejarnos engullir. Aun así, exagerar es, o debería ser, el primer mandamiento del poeta que pretenda ir más allá de un mero 'juntaversos'.

Hábleme de poesía y periodismo. Parecen mundo muy lejanos, pero no tiene ni debe por qué ser necesariamente así.
Así es. De hecho, hasta no hace mucho tiempo, en los periódicos se prodigaban los 'poemas periodísticos', que eran crónicas, reportajes o noticias en forma de poema. Umbral, Cela, Campmany recogieron el testigo de la carrera que había iniciado, en el siglo XVIII, o sea, en los mismos albores del periodismo, el clérigo Francisco Gregorio de Salas. Es curioso, pero el último periodista español que cultivaba recientemente el género fallecía recientemente. Se llamaba Félix Antonio González, firmaba como 'conde Ansúrez' y escribía en 'El Norte de Castilla'. A quienes hoy nos fajamos entre la trinchera de la poesía y la del periodismo quizá sólo nos quede mantener el espíritu de la primera en el segundo, aunque sólo sea por una cuestión de mera supervivencia.

“Restaurante Mengele. Especialidad en codillos y carnes a la brasa”. No se corta usted. La lírica también debe ser deslenguada y vitriólica.
La lírica debe ser, ante todo, libre. Por mucho que en ocasiones nos aterre el abismo al que nos asoma. Quizás haya llegado la hora de pedir a quienes aún contemplan rosas en ristre, a esa camarilla de poetas que facturan pompas de jabón y nos las venden como algo excepcional, que se encierren en sus cátedras, o en sus jurados o en sus chanchullos editoriales, y den paso a lo nuevo.

En este panorama, los becarios son los nuevos judíos con la estrella de David amarilla en la manga.
En este panorama, becarios somos todos los que trabajamos de forma autónoma o por cuenta de terceros. Y sí, vamos marcados, sin saberlo, por la estrella judía en la manga en recuerdo de quienes se vieron obligados a perderlo todo por culpa de la sinrazón.

Y, por supuesto, la inevitablemente, típica y tópica…. ¿Con qué autores ha crecido usted como poeta?
A ésta te contesto con un poema propio. Se titula 'Poética del hambre'. Espero que te guste.

La poética del hambre
ésa es la mía
la de William
la de Jack
la de Patti
la de Henry
la de Wystan Hugh
la de Edith
la de Percy
la de John
la de Antonio
la de Oliverio
la de Nicolás
la de Alejandra
la de Gertrudis
la de Federico
la de César
la de Leopoldo María
la de Blas
la de Virgilio
la de todos los poetas que
como yo
están más muertos que vivos. *



* Impecable cuestionario el que me hizo llegar el otro día el 'colega' Manuel de la Fuente para el diario 'ABC' en el que curra. No sé qué hará con esto en el papel, pero estoy deseando leerlo. ¡Muchas gracias por todo, Manuel! En cuanto a lo de la foto, sin comentarios. O sí. Dos o tres.


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